"Te doy en pedazos mi corazón entero,
solo hay retazos,
no hay comienzos,
hay un final,
y esta muy revuelto."
De aquellas tardes de agosto,
en las que no pensaba en nada más,
que en tocar el melodioso cuerpo
de un instrumento.
Mi soledad me reconfortaba,
y soñar era mi más preciado tesoro
y si estaba solo,
pero que más,
aun así estaba completo.
Y así sin pedirlo,
ni desearlo,
de donde menos lo esperaba,
así,
como dice cualquier cuento de niños buenos,
apareciste con el cabello suelto.
Bruja de ojos tiernos,
pequeña bribona mentirosa
de labios pequeños y risueños,
fatídica presencia soñada.
Porque me escogiste a mí,
de tantos posibles señuelos,
porque declararme la guerra,
porque matar mis sueños.
Para que mover mi cielo,
mi pequeño gran espacio,
de paz y sosiego,
¿porque?,
¿que así soy de bueno?
Siempre me pregunte si eras
un premio,
¿que había ganado?,
¿una carrera de lanzamiento al suelo?
Y no todo fue malo,
pero aprendí a no confiar,
y menos sin los ojos abiertos
y aprendí a sentir miedo.
Miedo a volver a estar solo,
a saber que mi cielo,
puede estar limpio y claro,
como en una mañana de claro invierno.
Y así,
en estos dias que parecen,
frías mañanas de invierno,
me arropo con lo que queda.
Y siento frió,
tengo muy poco,
solo tengo pedazos,
pedazos de sueños no cumplidos,
pedazos de mañanas vacías,
pedazos de besos recordados,
pedazos de amor en labios mentirosos,
pedazos de todo y nada,
simple y complejo,
Pedazos...